Debido a que la Tierra ocupa la tercera órbita alrededor del Sol, necesariamente nuestra observación de los dos planetas llamados “inferiores” por tener órbitas más cercanas al astro rey que la nuestra, es decir Mercurio y Venus, ha de ser muy diferente que los planetas más externos que el nuestro (Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), denominados por ello “superiores”.

(Wikipedia)
La razón para ello es que, vistos desde la Tierra, Mercurio y Venus nunca podrán estar excesivamente separados del Sol (especialmente el primero), lo que condicionará su horario de aparición, siempre cercano a los crepúsculos. En cambio, los planetas superiores pueden llegar a ocupar, desde nuestro punto de vista, posiciones en la esfera celeste completamente opuestas al Sol, lo que va a facilitar el aumento de su brillo y su visión a lo largo de noches enteras.

Tamaño aparente de los planetas del Sistema Solar comparados con la Luna, vistos desde la Tierra (reddit.com)
El tamaño aparente de un mismo planeta en nuestro cielo varía, porque también lo hace su distancia a nosotros a medida que tanto ese planeta como la propia Tierra se mueven a lo largo de sus órbitas. Marte es el que presenta la mayor diferencia, en términos relativos, entre sus tamaños mínimo y máximo aparentes. Por otro lado, los planetas inferiores, Mercurio y Venus, van a presentar ante nuestros ojos “fases” parecidas a las lunares. Sin embargo, su tamaño aparente en el cielo siempre será muchísimo más pequeño que el de nuestro satélite natural.