A diferencia del fondo estrellado de la esfera celeste, en el que reconocemos las constelaciones, y que cambia según un patrón anual que siempre es el mismo (lo que conduce a que las fechas óptimas de visión de cada constelación sean siempre las mismas año tras año), la posición aparente de los planetas en el cielo no presenta ninguna repetición de tipo estacional o anual. Ello es debido a que los tiempos necesarios para dar una vuelta completa a cada una de sus órbitas no está relacionado con el de nuestro planeta, que es de un año. Así pues, para predecir qué planetas podremos ver en invierno, o en verano, o en un día cualquiera del año, no existe una regla fija como las que podemos aplicar para observar las estrellas.

https://serviastro.ub.edu/es/agenda- astronomica)

(https://serviastro.ub.edu/es/agenda- astronomica)

Por ello es frecuente recurrir a guías anuales del cielo para una determinada ubicación y revistas mensuales especializadas, o bien a aplicaciones informáticas y para dispositivos móviles que realizan por nosotros el cálculo de la posición de los planetas para una fecha y hora concretas, ya sea pasada, presente o futura.

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