Mercurio, el primer planeta del Sistema Solar por cercanía al Sol, visto desde la Tierra no pasa de ser un pequeño punto de entre 5 y 13” (segundos de arco) de diámetro, de color amarillento. Por su posición aparente, cercana al Sol, nunca podremos ver a Mercurio en noche cerrada, sólo en los crepúsculos y durante los eclipses solares, y además bastante cerca del horizonte. Nunca se muestra más de un mes seguido (es también el planeta más veloz en su órbita). Por todas esas razones, para observarlo es necesario un horizonte limpio y elegir fechas cercanas a su máxima elongación (ángulo de separación con el Sol), que puede variar entre 18º y 28º como máximo.

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