Urano está en el límite de los planetas que son visibles a simple vista ya que, a diferencia de todos los anteriores, se necesitan unas condiciones muy específicas para conseguirlo (cielos muy oscuros y situaciones óptimas en su órbita) y de hecho, en las culturas antiguas siempre sería confundido con una estrella más, y además de las de menor brillo. Por eso es necesario ubicarlo mediante cartas estelares para la fecha concreta de la observación. Presenta al telescopio el aspecto de un pequeño disco color verde azulado, de tan sólo 4 segundos de arco, frente a los 47 que puede llegar a darnos Júpiter, por ejemplo. En cuanto a Neptuno, el último planeta del Sistema Solar está ya tan alejado que nunca podremos verlo a simple vista; al telescopio presenta una coloración azul más intensa que la de Urano. 

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