Llamamos “asterismo” a cualquier figura imaginaria que podemos trazar en el firmamento uniendo mediante líneas ficticias las estrellas que podemos ver a simple vista. Algunos de ellos son famosos, como el “Carro” o la “Tetera”.

 La “Tetera”, asterismo que forma parte de Sagitario (Stellarium)

La “Tetera”, asterismo que forma parte de Sagitario (Stellarium)

En cambio, las constelaciones son hoy día áreas o zonas del cielo establecidas oficialmente por la Unión Astronómica Internacional (UAI) desde 1930, y que contienen en su interior un patrón estelar relacionado (con mayor o menor grado de imaginación) con un objeto, animal o persona que les da nombre. Los asterismos pueden formar parte de una sola constelación o bien reunir estrellas de varias constelaciones, como le ocurre al Triángulo del Verano formado por estrellas de las constelaciones Cisne, Lira y Águila. Más de la mitad de las 88 constelaciones que la UAI reconoce hoy se atribuyen a la Grecia Antigua,

que consolidó trabajos anteriores de los babilonios, egipcios y asirios. Sin embargo, la mayoría de los nombres de las constelaciones del Hemisferio Sur celeste corresponden a los de nuevos aparatos de navegación y a especies animales exóticas incorporadas por los astrónomos, navegantes y cartógrafos de los siglos XVI y XVII. Las 88 constelaciones oficiales, independientemente del nombre que reciban en cada idioma, tienen una designación oficial en latín (Ursa Major, Cygnus, Scorpio, etc.). Podemos encontrar todos sus nombres y cartas gráficas en la página web de la UAI (https://www.iau.org/), apartado Astronomía para el Público – Temas – Constelaciones, y una tabla con todas ellas en la Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Constelaciones).

Por su ubicación en la esfera celeste, podemos distinguir entre constelaciones del Hemisferio Norte, del Hemisferio Sur y Ecuatoriales. Por otra parte, las doce que singularmente son atravesadas por la Eclíptica son denominadas Zodiacales y por esa misma razón podemos encontrar, transitando por cualquiera de estas últimas, al Sol, la Luna y los Planetas del Sistema Solar.

 Llegamos hasta la estrella Arturo, de la constelación del Boyero, siguiendo el arco de las tres primeras estrellas del “Carro”, en la Osa Mayor (Stellarium)

Llegamos hasta la estrella Arturo, de la constelación del Boyero, siguiendo el arco de las tres primeras estrellas del “Carro”, en la Osa Mayor (Stellarium)

Para poder orientarnos cuando miramos al cielo nocturno es útil conocer alineaciones de estrellas que nos llevan de unas a otras, haciéndonos más fácil su localización. Por ejemplo las dos estrellas “traseras” del Carro, Dubhe y Merak, nos conducen hasta la Estrella Polar, mientras que siguiendo el arco que nos describen las tres estrellas delanteras llegamos hasta Arturo, la estrella principal de la constelación del Boyero:

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