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Estrellas y constelaciones

En condiciones ideales de observación, podríamos llegar a observar a simple vista alrededor de 6000 estrellas (en toda la esfera celeste); con prismáticos, un millón. Y con telescopios potentes, miles de millones. Sólo nuestra galaxia, la Vía Láctea, contiene entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas.

El brillo aparente, o magnitud, que una estrella presenta ante nuestros ojos depende tanto de su brillo real como de la distancia a la que se encuentra de nosotros, que usualmente habremos de medir en unidades de longitud realmente formidables como el año·luz (la distancia recorrida por la luz en el vacío durante un año, o dicho de otra forma, más de 60.000 veces la distancia de la Tierra al Sol). La estrella más cercana a nosotros, Próxima Centauri, se sitúa a 4’22 años·luz. Y son muy pocas las estrellas que tenemos en un rango de pocos años·luz de la Tierra. Aún así, todas las que podemos ver a simple vista están un vecindario “cercano” comparado con el tamaño de la Vía Láctea:

Vía Láctea

Vía Láctea

Hiparco de Nicea (s. II a.C.) categorizó el brillo de más de mil estrellas en seis magnitudes, otorgando a las más brillantes la 1ª magnitud y la 6ª a las menos brillantes. Cada salto de una unidad en magnitud corresponde, como se estableció siglos después, a un aumento o disminución de brillo en un factor de 2’51.

Aunque sea difícil de comprobar a simple vista excepto en casos singulares, las estrellas presentan diversidad de colores: rojo , naranja , amarillo , blanco, azul... El color de una estrella nos habla de la temperatura en su superficie. Las estrellas blanco-azuladas son mucho más calientes que nuestro Sol, las rojas en cambio son más frías.

​​​​(astronomiaparatodos.com)

(https://astronomiaparatodos.com/)

 

Llamamos “asterismo” a cualquier figura imaginaria que podemos trazar en el firmamento uniendo mediante líneas ficticias las estrellas que podemos ver a simple vista. Algunos de ellos son famosos, como el “Carro” o la “Tetera”.

 La “Tetera”, asterismo que forma parte de Sagitario (Stellarium)

La “Tetera”, asterismo que forma parte de Sagitario (Stellarium)

En cambio, las constelaciones son hoy día áreas o zonas del cielo establecidas oficialmente por la Unión Astronómica Internacional (UAI) desde 1930, y que contienen en su interior un patrón estelar relacionado (con mayor o menor grado de imaginación) con un objeto, animal o persona que les da nombre. Los asterismos pueden formar parte de una sola constelación o bien reunir estrellas de varias constelaciones, como le ocurre al Triángulo del Verano formado por estrellas de las constelaciones Cisne, Lira y Águila. Más de la mitad de las 88 constelaciones que la UAI reconoce hoy se atribuyen a la Grecia Antigua,

que consolidó trabajos anteriores de los babilonios, egipcios y asirios. Sin embargo, la mayoría de los nombres de las constelaciones del Hemisferio Sur celeste corresponden a los de nuevos aparatos de navegación y a especies animales exóticas incorporadas por los astrónomos, navegantes y cartógrafos de los siglos XVI y XVII. Las 88 constelaciones oficiales, independientemente del nombre que reciban en cada idioma, tienen una designación oficial en latín (Ursa Major, Cygnus, Scorpio, etc.). Podemos encontrar todos sus nombres y cartas gráficas en la página web de la UAI (https://www.iau.org/), apartado Astronomía para el Público – Temas – Constelaciones, y una tabla con todas ellas en la Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Constelaciones).

Por su ubicación en la esfera celeste, podemos distinguir entre constelaciones del Hemisferio Norte, del Hemisferio Sur y Ecuatoriales. Por otra parte, las doce que singularmente son atravesadas por la Eclíptica son denominadas Zodiacales y por esa misma razón podemos encontrar, transitando por cualquiera de estas últimas, al Sol, la Luna y los Planetas del Sistema Solar.

 Llegamos hasta la estrella Arturo, de la constelación del Boyero, siguiendo el arco de las tres primeras estrellas del “Carro”, en la Osa Mayor (Stellarium)

Llegamos hasta la estrella Arturo, de la constelación del Boyero, siguiendo el arco de las tres primeras estrellas del “Carro”, en la Osa Mayor (Stellarium)

Para poder orientarnos cuando miramos al cielo nocturno es útil conocer alineaciones de estrellas que nos llevan de unas a otras, haciéndonos más fácil su localización. Por ejemplo las dos estrellas “traseras” del Carro, Dubhe y Merak, nos conducen hasta la Estrella Polar, mientras que siguiendo el arco que nos describen las tres estrellas delanteras llegamos hasta Arturo, la estrella principal de la constelación del Boyero:

La UAI diferencia entre nombre y designación. Las estrellas más brillantes, conocidas desde la antigüedad, suelen poseer nombres propios (Sirio, Canopus, Vega, Aldebarán, Antares...). La UAI aprobó en 2016 una lista de unas 450 estrellas con un nombre propio oficial (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Estrellas), relacionado muchas veces con la posición de la estrella en el patrón estelar de su constelación. Por ejemplo, el nombre de Deneb, ubicada en la cola del Cisne, procede del árabe “dhaneb”, que significa literalmente “cola”.

Otra designación estelar muy utilizada en la actualidad es la Clasificación de Bayer, que asigna a las estrellas de una constelación una letra del alfabeto griego (alfa, beta, gamma...) por orden de brillo. A dicha letra se le adiciona el nombre en latín de la constelación correspondiente, usando el genitivo. Así Aldebarán es Alfa Tauri, Rigel es Beta Orionis, Altair es Alfa Aquilae, etc.

 

Aunque durante mucho tiempo la herramienta más usada para predecir la situación de las estrellas en una fecha y hora determinadas han sido los Planisferios Celestes como el de la imagen, estos tienen por una parte limitaciones gráficas y por otra la imposibilidad, lógica, de no poder representar en ellos la cambiante posición del Sol, la Luna y los Planetas. Son únicamente mapas de estrellas. Por ello es recomendable acudir a tecnologías más modernas. Por ejemplo, la página web de Heavens Above (https://www.heavens-above.com/), mediante la opción “Mapa estelar interactivo” de su menú, nos permite imprimirnos un mapa del cielo para una determinada posición cualquiera en la Tierra y para una fecha y hora dadas, incluyendo además la posición del Sol, Luna y Planetas si están visibles en ese momento. Igualmente resulta de utilidad la Carta Celestial Interactiva de la revista Sky & Telescope (https://skyandtelescope.org/interactive-sky-chart/) que además incluye algunos de los objetos de cielo profundo más interesantes.

Usando un mapa estelar

Usando un mapa estelar

En los mapas estelares, las zonas más cercanas al perímetro circular representan el horizonte, mientras que su centro coincide con el cenit de la ubicación para la que se ha trazado el mapa. Es habitual representarlos con el Este y el Oeste cambiados en relación con los puntos cardinales terrestres, para que así al enfrentarlos al cielo (al revés de lo que hacemos con los mapas terrestres), exista coincidencia con los puntos cardinales reales.

Para usar en campo un mapa estelar, hay que orientarlo siempre girándolo de forma que la parte inferior del mapa coincida con el punto cardinal hacia el que estemos mirando. De esta forma lo que vemos delante de nosotros en el cielo tendrá una equivalencia directa con lo que vemos en esa zona inferior del mapa.