En la fase de luna llena, nuestro satélite se sitúa al lado opuesto de la esfera celeste con respecto al Sol. Al estar situada la Tierra entre ambos astros, el cono de sombra de nuestro planeta podría cubrir la Luna y en vez de luna llena tendríamos una luna eclipsada. La razón de que ello no ocurra una vez cada 29 días y medio (ciclo lunar) es que los tres objetos no se alinean en una recta perfecta a causa de la ya mencionada inclinación de 5° de la órbita lunar, que la hace situarse la mayor parte de las veces más arriba o más abajo que nuestra sombra. Pero periódicamente sí que se produce una alineación más perfecta y durante unas horas la luna es parcial o totalmente cubierta por la sombra terrestre, originando así un eclipse de luna o “luna de sangre” como a veces se le conoce popularmente.

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