Si buscáramos su definición en el Diccionario de la Real Academia Española, como efemérides astronómicas se entendería únicamente la “recopilación anual de las coordenadas de los planetas y de las estrellas fijas, respecto a la eclíptica y al ecuador, así como los eclipses, distancias lunares y otros elementos necesarios para cálculos astronómicos y marinos”.

Web “El séptimo cielo”, de la Fundación Descubre
Las efemérides entonces vendrían a ser algo así como unas tablas de posición diaria de distintos objetos astronómicos para todo el año, que sirven a propósitos concretos como por ejemplo la navegación. Para nuestros propósitos y los de la mayoría de los aficionados a la Astronomía, entenderemos por efemérides astronómicas no sólo el conjunto de datos de posición de un determinado objeto en la esfera celeste, sino más
específicamente los casos concretos en que dicha posición adquiere un determinado interés especial. Así, podemos incluir entre dichos casos las fases de la luna, libraciones, eclipses, conjunciones y oposiciones planetarias, retrogradaciones, ocultaciones, tránsitos, nodos, etc.


