Si partimos en un viaje interestelar desde nuestro Sistema Solar y nos vamos alejando del mismo, lo primero que encontraríamos en un radio relativamente pequeño son las estrellas más “cercanas”: aun siendo las más cercanas, están a cientos de miles o millones de veces el tamaño de nuestro propio Sistema Solar. Pero más allá de esas primeras estrellas, entre las más lejanas, empezamos a localizar otros objetos que se reparten algunos en el plano de nuestra propia galaxia y otros arriba y abajo del mismo.

Objetos de Cielo Profundo (Sky & Telescope)
Son los denominados Objetos de Cielo Profundo, un conjunto muy amplio de cuerpos celestes que, aunque tienen en común algunos aspectos observacionales, agrupan diferentes tipos de objetos completamente diferentes entre sí, como los cúmulos de estrellas (tanto los de tipo abierto como los globulares), las nebulosas y las galaxias. A diferencia de los planetas, cometas o asteroides, que cambian de posición con respecto a las constelaciones, los objetos de cielo profundo parecen fijos en las mismas, y a menudo reciben su nombre de la propia constelación en la que están enclavados. Muy pocos de estos objetos son visibles o al menos localizables a simple vista; en general para su observación hay que dar paso a los telescopios, o al menos a los prismáticos, y gozar de buenos cielos.





